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La discusión
se inició con los diagnósticos síndrome que motivo
un aprfounda reflexión sobre los mismos, su naturaleza y su posible
clasificación dentro de la taonomía. Como conclusión
al debate se identificaron dos tipos de síndromes: los reales y
los de riesgo. En general, un síndrome tienen como caracterísitica
que en su identificación se dan una serie de respuestas complejas
que puede incluir varios diagnósticos reales y signos y síntomas
adicionales. El debate no llegó a concretar cuantos diagnósticos
son necesarios que estén presentes para que se de un síndrome,
o si debían de estar todos presentes, aunque se apuntó que
posiblemente deberían aparecer al menos tres diagnósticos
(aunque esta no fue una conclusión compartida por todos los presentes
y no tiene carácter definitivo).
Por otra parte, los diagnósticos de riesgo de síndrome cuentan
con una definición y en estos casos deberían estar presentes
diferentes factores de riesgo de los correspondientes diagnósticos
de riesgo, aunque se podrían dar otros factores que se asocian
al riesgo de sindrome, aunque no se asocie a cada diagnóstico de
riesgo en particular.
Diagnósticos de vigilancia
Otra parte importante de la reunión fue la presentación
de los diagnósticos de vigilancia.
Geralyn A. Meyer y Anne G. Perry llevaron a la reunión un documento
en que se apunta la necesidad de definir este tipo de diagnósticos.
Según estas enfermeras argumentan que la vigilancia es uno de los
mayores activos que aportan las enfermeras a la atención sanitaria.
Según el razonamiento empleado, el cuidado es la base esencial
sobre la que las enfermeras desarrollan su disciplina, sin embargo y de
forma reciente, los farmacéuticos, médicos, fisioterapeutas,
terapeutas ocupacionales reclaman una parcela sobre la labor del cuidado.
Meyer y Perry se preguntan cual es la contribución específica
de las enfermeras y responden identificando la actividad de vigiliancia
como una de los elementos clave que define la práctica enfermera.
La vigilancia supone estar alerta para identificar los signos clínicos
significativos, calcular el riesgo inherente para la práctica de
estos riesgos y actuar de forma inmediata y eficiente para minimizar los
riesgos y responder a los facotres que amenazan la vida.
Las enfermeras que atienden a un diabético identifica hiperglucemias
e hipoglucemias, hemorragias perioperatorias en una intervención
de cadera, o la hipocalcemia en postoperatorios de tiroidectomía.
Según Meyer y Perry el lenguaje enfermero no incluye estos riesgos,
aunque a pesar de todo las enfermeras vigilan para que al menor indicio
de su presencia se actue con diligencia para evitar males mayores.
Estas enfermeras propusieron que la definición de diagnóstico
enfermero que da NANDA permita incluir dichas condiciones. Y este tipo
de diagnósticos serían denominados diagnósticos de
vigiliancia.
La propuesta generó una nueva definición de diagnóstico
por parte de NANDA, y se ha abierto que concluirá en la Conferencia
de NANDA de 2008 con la revisión de las definiciones de diagnóstico
de enfermería.
Josep Adolf Guirao-Goris
Vicepresidente de AENTDE
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